(por hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar; en vacaciones)
Éste parece uno de esos evangelios demasiado duro para el verano…tiempo más liviano.
Pero a lo mejor, no viene mal que El Señor nos recuerde, una vez más, que haber estado en Su Iglesia e ir a su eucaristía NO nos garantiza entrar en El Reino de los Cielos (“Hemos comido y bebido contigo…y nos responderá: No les conozco.”)
La clave, nos recuerda una vez más, será que, además de haber comido y bebido con Él, nos hayamos entregado a los demás, hayamos elegido la puerta estrecha del servicio, negarnos, darnos. Es difícil…como todo lo que vale la pena. Hay que practicar…como cualquier disciplina. Yo hoy voy a empezar el “entrenamiento” con los más cercanos ¿empezamos a entrenar juntos? Feliz semana.