(por hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar; en vacaciones)
El evangelio de hoy parece la lectura ideal para iniciar un verano “alocado”. Parece que el Señor me dice “Carpe diem” vive el momento…Y así es. Pero no es el “vive el momento” humano de gastar lo que no tenemos, dejarse la extra en el chiringuito de la playa, ni en el restaurante de moda de este verano para aparentar lo que no soy, y adelantar puestos en la absurda guerra de a ver quien es el que más tienes que se disputa con el vecino.
NO, el carpe diem de Dios es justamente que todo eso no tiene importancia. Que no me agobie en recolectar, ni en gastar. Que me ocupe del dinero como medio para vivir pero que no me preocupe por él. Que no me obsesione con el atesorar, pues el verdadero tesoro no lo puedo almacenar de ninguna de las maneras ni en la nave más grande.
En este inicio de mes de verano, Dios me recuerda que, efectivamente, hay que vivir el momento, pero para Dios, vivir el momento es darse a Él y a nuestro prójimo, y que no me obsesionen los tesoros de esta tierra. El verano, con más tiempo para nosotros, es el mejor momento para darte a los demás. No miremos muy lejos, empecemos por los más cercanos. Feliz semana.