(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
El centro de nuestra vida somos nosotros mismos, lo importante son nuestras cosas, nuestros problemas, nuestros hijos, nuestra familia, nuestra casa, nuestra historia de amor, nuestra forma de relacionarnos, pero mira que Juan nos insiste en que nadie es importante, nadie es esencial, lo importante no es que demos testimonio de nosotros mismos, aunque nuestro puntito de soberbia y de orgullo nos haga hacerlo a veces, lo importante, lo fundamental es el Hijo de Dios, es Dios quien está detrás de nosotros. Es entonces cuando el centro de nuestra vida cambia: aunque es difícil vivirlo en ocasiones, el centro de nuestra vida, es El y únicamente El y todos nosotros, nuestra relación, nuestras cosas, nuestros problemas, todo… gira en torno a El, porque El existe antes de que nosotros fuéramos pareja, antes de que nosotros fuéramos esposos, antes de que nosotros tuviéramos hijos y seguirá existiendo, amando y viviendo, después de que nosotros desaparezcamos. Pidamos al Señor que nuestro matrimonio dé testimonio de su Espíritu y que nuestro matrimonio manifieste su gracia al mundo.