DESDE EL TERCER MUNDO

(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)

Juan, con humildad, se proclama a sí mismo instrumento, simple anunciador de la venida del que es Hijo de Dios. Nosotros, en nuestra situación, tenemos que tener también esta humildad de sabernos instrumentos de Dios. Estamos donde estamos para servir a los otros, para acompañarles en su camino de mejora de su situación y de su sociedad, pero no somos nosotros mismos quienes tenemos que provocar el cambio, sino simplemente anunciar que es posible. Como Juan, tenemos que dar ejemplo del amor de Dios de forma radical, y anunciar la buena nueva (si no podemos con palabras, con nuestra vida) de forma radical, aunque haya quien no la quiera escuchar. Y, sobretodo, estar atentos a los signos que nos indican que cada una de las personas con quienes tratamos son Hijos de Dios.


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