(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro
porque Tú eres Compasivo y Clemente,
eres lento a la ira y rico en Misericordia.
Te damos Gracias porque llenas nuestra vida
de Esperanza y de nuevas posibilidades para mejorar.
Tú eres, Padre nuestro, Todo Bondad y nos amas siempre
porque, aunque no quieres ni aceptes nuestro pecado,
Tú nos comprendes, nos acoges y nos perdonas
para proponernos cada día no pecar más,
ofreciéndonos tu Fuerza en medio de nuestra debilidad,
y transformando siempre nuestro duro corazón,
en un corazón sensible a tu Ternura y Misericordia,
que nos invita a amar a los demás y a no juzgar a nadie.
Dios Padre Bueno y Misericordioso, ayúdanos cada día
a no tener malos prejuicios contra nuestros hermanos
y ayúdanos Tú a no mostrar maldad contra nadie.
Líbranos de la tentación de sentirnos mejores que los demás,
y llénanos nuestro corazón de sencillez y humildad,
para poder ver con claridad que siempre necesitamos
tu Amor, tu Cercanía, tu Perdón y tu Misericordia, Dios nuestro.
No nos dejes caer jamás en la tentación de la venganza,
ni desearle el mal a nadie porque, quien te conoce a Ti,
no condena nunca al hermano y lo perdona siempre.
Derrama siempre tu Ternura y Misericordia sobre nosotros
y no permitas que nada ni nadie nos impidan ser Fieles a Ti,
para cumplir siempre tu Voluntad y llevar tu Amor a los demás.
Transfórmanos Tú, Dios Padre nuestro, en personas de Fe
para no dejarnos vencer por el desánimo, pesimismo ni desesperanza.
Ten Misericordia de nosotros y ayúdanos a abrir el corazón a Ti,
para que Tú puedas penetrarlo, transformarlo y mejorarlo cada día.
¡Quédate, Dios Padre nuestro, siempre con nosotros,
dentro de lo más profundo de nuestro corazón, para ayudarnos
a construir una Iglesia más evangélica, siendo nosotros a diario,
buenos evangelizadores y servidores de cada hermano nuestro,
dejándonos iluminar y guiar siempre por tu Palabra de Vida! Amén.
PARA REZAR
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