DESDE LA FAMILA

(matrimonio  con tres hijos, cuarto en camino, pertenecientes a un grupo de matrimonios parroquial)

El evangelio de este domingo nos enseña dos cosas realmente importantes para el cristiano, aunque se podría resumir en una, que es el Amor. Amar al Señor con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser, con todo nuestro corazón, y nuestra mente. Y amar al prójimo como a uno mismo. A pesar de todos los ataques que sufre la Iglesia hoy en día, en general, y la familia en particular, no hemos de perder de vista estas palabras de Jesús. “Ama al prójimo como a ti mismo”. Una familia con valores cristianos no “está de moda”, pero vivir comprometidamente nuestra fe no es cuestión de modas, es servir a Dios y amarlo con todo nuestro corazón, nuestro alma, nuestra mente, nuestro ser, y por extensión, amar a nuestro hermano, el que nos rodea. Al que nos ama, es fácil; lo complicado es amar al que nos odia, al que nos calumnia, al que nos humilla, pero así nos dice el Señor y nos lo recuerda en otros textos del Evangelio como en la parábola del Buen Samaritano.
Pidámosle al Señor que nos ayude en esta tarea pues no es nada fácil, y más cuando te critican por lo que piensas, cuando no te toleran por ser diferente. Pero Dios nos da esa fuerza de amar.


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