(matrimonio con tres hijos, cuarto en camino, pertenecientes a un grupo de matrimonios parroquial)
El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.
Estas palabras de Jesús nos tienen que hacer reflexionar sobre cuál debe ser la actitud de un cristiano ante el prójimo, ante el que nos rodea, y esta no es otra que el servicio a los demás. En el matrimonio esta actitud se refleja entre los esposos de una forma muy especial, la de volcarse el uno en el otro para que el amor inunde esa unión y por ende, el ambiente familiar.
A veces, se complica y se nos hace difícil el entregarnos a la otra persona ya que las ataduras mundanas son fuertes y en ocasiones, es complicado romperlas, renunciar a nuestro interés particular en beneficio del interés del otro. Pero hacer el esfuerzo merece la pena. La felicidad llenará ese hogar en el que los esposos se donan mutuamente. Y esa entrega “empapa” la personalidad de nuestros hijos que contemplan y aprenden el valor de una entrega generosa entre los padres.
Que seamos capaces de hacer esa entrega del uno al otro y de enseñársela a nuestros hijos. Pidamos al Señor esa fuerza de donación y que en el ejemplo de María, que vivió para servir a Dios, aprendamos esa lección de entrega.
Que seamos capaces de hacer esa entrega del uno al otro y de enseñársela a nuestros hijos. Pidamos al Señor esa fuerza de donación y que en el ejemplo de María, que vivió para servir a Dios, aprendamos esa lección de entrega.