DESDE LA FAMILA

(matrimonio  con tres hijos, cuarto en camino, pertenecientes a un grupo de matrimonios parroquial)

Este domingo el Señor nos habla del camino a seguir. Los esposos han decidido dejar a u padre y a su madre para unirse para ser uno. Esto lo escuchábamos hace unas semanas y en parte, conecta con la Palabra de Dios de este domingo.

Sí, los esposos dejamos nuestra comodidad familiar individual para “complicarnos” juntos, y muchos ” cumplimos desde pequeños” al decidir casarnos por la Iglesia sellando nuestra unión ante el mismísimo Dios Todopoderoso. Pero – porque hay peros- cuando el tiempo avanza y cuando vemos que vamos renunciando a cosas que antes no había pegas para hacerlas pues hay llega el conflicto, dejas de ver a los amigos habitualmente, ya no vas con tanta asiduidad al fútbol, hoy hay que llevar los niños al parque,… En fin, “que fruncimos el ceño y marchamos pesarosos” por que este sagrado matrimonio es muy complicado de aceptar. Y esto, sólo si hablamos del aspecto material del matrimonio porque si nos metemos en el aspecto espiritual, tenemos que cuidar el sacramento adquirido, hay que cultivarlo con las dulzuras pero también con las exigencias del Evangelio. Qué bonito pensar que a pesar de ese sacrificio de darse día a día a tu familia, que desgasta, claro que sí; pero es más bello el fruto recibido que el sufrimiento de la entrega y el  cuidado dados para que se mantenga el árbol del amor verdadero dando fruto abundante. “Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más- casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna”. Que regalazo nos hace el Señor para los que se abandonan en sus manos. Pidamosle a Dios Padre para que nos ayude a vivir el Evangelio sin recortes, sin rebajas. Que el Señor os bendiga, os guarde y os acompañe durante toda la semana.

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