(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Parece como si Jesús esquivara las respuestas a esas preguntas capciosas, sin embargo, soterradamente le da a sus discipulos la respuesta poniendo un niño delante de ellos, y diciendo, de los que son como ellos es el Reino de los Cielos. ¿Qué quiere decir esto, y después de preguntarle esas cosas? Pues viene a decir así como: “dejadme ya con vuestras mentes retorcidas, el amor no tiene muchas discusiones. La mente transparente de un niño entiende más que nadie mi mensaje de liberación. No tiene vuelta de hoja, si amas, todo se arregla, las asperezas se alisan, el amor te hace libre y convierte las relaciones en totalmente fieles, no hace falta divorciarse, si tú has dado lo mejor de ti a la persona con la que te casaste. Si no eres capaz de sostener ese compromiso, es que no habéis amado lo suficiente…” Picidamosle al Señor que nos dé esa mente limpia cuando nos compliquemos la vida con nuestras mentes enrevesadas. Ama y comprenderás, verás la luz nacer en tí. El resto no tiene importancia. Casi siempre, los problemas en nuestras relaciones, son consecuencia de, en primer lugar, no haber amado lo suficiente nosotros. ¡Ánimo, la fidelidad tiene un premio y es la unión plena!