(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Vemos a Jesús en el “extranjero” con los “paganos”, los que tenían otra religión. Y lo que hace es curar a una persona que tenía otras creencias que Él. A Jesús no le detienen las fronteras de ningún tipo y va instaurando su “Reino de liberación” allá por donde pasa.
Nosotros quizás debiéramos tener esa misma actitud de apertura hacia todos. También deberíamos pedir a Dios que nos cure nuestra “sordera” que nos impide escuchar el clamor de tantas personas que sufren el dolor, la exclusión y el abandono a nuestro alrededor y en otros países. Y que esta escucha nos lleve a ser muy comprensivos y solidarios con los que están postrados y a unirnos a ellos para luchar contra las decisiones económicas, políticas y sociales que provocan cada vez más empobrecidos para enriquecer a los cada vez más ricos. Creo sinceramente que el mundo necesita de cristianos que oigan el clamor de los “nadie” y se hagan uno con ellos en su esperanza y pasos hacia el Reino.
DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA
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