DESDE LA FAMILIA

(Matrimonio con tres hijos y un cuarto en camino, pertenecientes a un grupo de matrimonios parroquial) )

Más que quedarnos con la mera anécdota del milagro que obra el Señor ante los ojos de todos los hombres, debemos ver que me quiere decir a mí Jesús.
A modo personal me está diciendo no que escuche o que hable, que se da por supuesto que un cristiano debe hacerlo en este mundo cada vez más laicista; el Señor me dice que he de hacer escuchar al que me rodea que Dios nos ama, que hemos de dejar que el Señor nos hable.
En la familia,  los esposos sentimos que Dios nos habla y nos dice que tenemos que tener los oídos bien abiertos para escuchar sus promesas de amor y estar prestos a hablar a nuestros hijos para mostrarles con palabras y hechos que nuestra única opción es Cristo, que Él nos da la verdadera Felicidad, Él es “el Camino, la Verdad y la Vida”.
“Abrid de par en par las puertas de vuestro corazón a Cristo”. Que Cristo que vive en nosotros nos de la sabiduría necesaria para enseñar a nuestros hijos a escuchar, para que con su palabra y ejemplo, fruto de la educación recibida, den Vida a otros.


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