Desde las Vacaciones

(por hombre, casado, pertenece a movimiento cristiano, en vacaciones)

Jesús los veía vacilantes y hoy por hoy también nos ve así. No nos queremos enterar de que a través de él vamos a ir al Padre. Está insistiendo en la vida eterna y es que él es el único modo de encontrarla. La carne, la materia, es efímera, no me puedo agarrar a ella, me perdería, Jesús quiere que nos entreguemos a su Palabra viva. Nuestro paso por este desierto no es más que un paso para aprender que nada de lo que hay aquí nos servirá para más tarde, la vida eterna y plena.
Estas vacaciones son un tiempo para revisar nuestra vida, evaluar nuestro trabajo del año, orar, leer detenidamente, gozar del encanto de las cosas pequeñas, contemplar la naturaleza, tener experiencias profundas de vida familiar y de amistad.
Tenemos que dejarnos seducir por la Palabra de Dios. Jesús nos invita a descansar, busquemos un lugar tranquilo para orar, retirémonos del bullicio para recuperarnos. Gocemos de la naturaleza, que aquí, en España, es enorme.


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