(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
¡ Es la hora!… Como siempre o como nunca, Señor…
Que verdaderamente prepare el camino,
Que descubra que hay camino, para ir y para volver…
Que descubra que al principio y al final del camino hay esperanza…
Porque en realidad la esperanza es el camino…
Y Tú eres la esperanza y también el camino…
Padre, ayúdame a prepararme como siempre o como nunca,
Anímame a estar contigo, a buscarte, a seguirte, a mirar tu rostro…
Que no te busque en las luces, ni en el frío, ni en los regalos, ni en la fiesta…
Que te reconozca en el camino, en la conversión, en la oportunidad de volver a empezar…
Que te reconozca en el silencio de pedirte perdón, en el ánimo de estar preparado,
de mejorar, de exigirme, de ser y de hacer como cristiano…
Y que nunca se pierda el sentido del camino, que es el momento de limpiar la senda,
de acondicionar la vereda que nos lleve a Ti, desde la convicción de estar Contigo…
Porque el camino empieza Contigo y nos lleva hacia Ti…
Y en el trayecto empieza mi “yo contigo”, para llegar al “nosotros”…
Y esto es Adviento, que es preparar el camino para llegar y para que vengas,
andando en la esperanza de encontrar, y desde la ilusión de caminar contigo…
Porque al final, y al principio, el camino es estar… estar Contigo…