PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Al igual que a algunos de los discípulos, a veces nos resulta difícil reconocer a Jesús y postrarnos ante Él cuando estamos en el monte, en la cima de nuestra vida. No es que tampoco resulte fácil cuando estamos hundidos. Pero en el hoyo necesitamos más agarrarnos para salir. Sin embargo cuando estamos arriba, cuando todo nos va bien (familia, trabajo, amigos…) nos da la sensación de que somos “listos” que sabemos tomar las opciones necesarias… Y nos negamos a ver la grandeza del Dios que nos acompaña, a ese Padre del que yo procedo (que ha puesto en el ser humano capacidades infinitas, límites insospechados). Nos negamos a ver cuan importante ha sido en nuestra vida el ejemplo de Jesús, para forjarnos como personas. Y… cuando estamos frente a Él vacilamos.
Os invitamos durante esta semana de la Santísima Trinidad, a que intentéis reconocer en aquello que vivís, a ese Espíritu, que nos empuja hacia el Padre para que nos sintamos protegidos y que nos acerca a Jesús para imitarlo. Procurad invocar de manera especial, cada día en vuestra oración, al Espíritu Santo que obra “milagros” si nos abandonamos a Él. Nos acompaña, empuja, da la capacidad de entender e interpretar lo que nos sucede… Sentirlo regalo de la ternura del Padre y “motor” de la vida de infinito amor que llevó el Hijo.
Y no nos olvidemos de ese “Id y haced discípulos”. No hace falta ir muy lejos. Lleva tu fe de palabra y con obras a aquel que tienes al lado. Reflexiona al acabar el día sobre como has vivido ese “id”, en qué pequeñas cosas lo has hecho vida.
Ten valor. No olvides que no estás solo… “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


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