DESDE LO SINDICAL

(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)

¡Cuánto nos cuesta aceptar nuestra responsabilidad sobre las cosas que hacemos o dejamos de hacer! Como representantes que somos de los trabajadores siempre encontraremos a personas que “critiquen”nuestro trabajo sindical. Sería estupendo poder contentar a todos en sus aspiraciones y necesidades, pero es necesario aceptar que esto no es posible y que cada compañero puede interpretar de forma diferente cualquier cosa que hagamos o digamos. Sin embargo ante cada crítica: revisemos nuestras motivaciones, nuestras líneas de trabajo,… si la crítica es justa digamos como el ladrón: “Lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos”. Asumamos las consecuencias, intentemos rectificar el error, veamos en qué podemos mejorar y hagámoslo.


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