(Matrimonio, con hijos, ella trabaja, él perdió su empresa, pertenecen a grupo cristiano)
“Padre, tú lo puedes todo; aparta de mí este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”. Se queda solo, sus discípulos se duermen, lo entregan, lo niegan… aparece la angustia. Ante la pasión y muerte de Jesús solo podemos preguntarnos cual es nuestra cruz, cargarla y recorrer el camino. Un camino que no tiene atajos, hay que recorrerlo completo, sin perder la esperanza en la ayuda del Señor cuando nuestras fuerzas falten.
Un comentario desde la crisis se me hace difícil, ante la enormidad del sacrificio de Jesús por nosotros, cómo me puedo quejar yo.