DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Una lectura dura la de este domingo. Me pongo en el papel de los que admiraban el templo, los que habían crecido desde niños teniendo el templo como algo muy importante, quizás algo básico en sus vidas, y ahora de repente se lo echan abajo. Debe ser muy duro que te derriben tus pilares, pero Jesús no se queda en la destrucción sino que nos construye otros pilares, los que sí nos pueden dar vida.
En el trabajo hay muchas ideas fijas, templos que no dan vida y que son muy difíciles de destruir, incluso muchas veces de ver. Jesús nos anima a que destruyamos ideas viejas para construir las nuevas.


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