PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Imaginaros la cara de los que descolgaban la camilla y la del pobre paralítico cuando Jesús le dice: “Como premio a la fe que habéis mostrado, a ti paralítico, te perdono tus pecados”. Ellos pensarían: “con el trabajo que nos ha costado meterlo por aquí, colándonos delante de todos, para ver si lo puede curar, y ahora va éste y nos dice que le perdona sus pecados…¡cúralo y luego hablamos del gobierno…!”
Jesús, nos da una lección a todos, por que, a primera vista, a todos se nos ocurre pensar lo mismo. Jesús no es un simple curandero, que sana a la gente para aumentar su fama o para cobrar más. No, Él viene a anunciar una nueva forma de entender las cosas, una nueva filosofía de vida en la cual da igual cómo te encuentres de salud , si tu alma está cerca de Dios. Cuando alguien nos perdona, a pesar de nuestros fallos, nos sentimos amados y agradecidos. Eso hace que se nos quite un peso de encima en la relación con el otro, nos desbloquea, nos moviliza y da un horizonte mucho más atractivo y llevadero a nuestro vivir. Pues cuánto más con Dios, si llegásemos a valorar la misericordia y el Amor de Dios con nosotros, nos haría adquirir una libertad única en la cual aprovecharíamos toda la alegría existente tanto en la precariedad como en la plenitud del momento presente. Pues adelante, sabiendo que Dios nos ama, nos perdona, no importa qué nos pase, dónde ni cuándo nos encontremos, la fe nos debe ayudar a no quedarnos paralíticos y atontados.


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