(Matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
Una vez más Jesús se acerca al más necesitado y nos enseña que detrás de una enfermedad deformante, como es la lepra, hay un ser humado que desea ser sanado, ser salvado.
Enseñemos pues a nuestros hijos a ver más allá de lo que la realidad externa muestra, que aunque el otro sea feo, esté discapacitado, juegue peor al futbol, no sea tan listo, no “ligue” tanto o no sea muy popular en el cole…a pesar de todos los pesares, TODOS somos hijos de Dios, únicos y amados, de todos podemos aprender y todos nos pueden enseñar…y es en ese encuentro con el ser humano verdadero que habita en cada uno de nosotros donde descubriremos el auténtico rostro de Jesucristo, nuestro maestro.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
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