DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA

((hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Jesús sabía que tocar a un leproso suponía quedar, a ojos de las autoridades, impuro, y, de hecho, al divulgarse la noticia, no podía entrar en los pueblos porque estaba considerado impuro. Nosotros debemos saber que ponerse del lado de los excluidos, ser realmente solidarios con ellos, supone necesariamente enfrentarse a los poderes que los mantienen excluidos e intentar cambiar el orden de cosas. Y eso, supone quedar también en la marginalidad, no considerado o directamente desprestigiado. Pero eso es una buena señal para saber de qué lado estamos. Y es que no se puede ser neutro en este mundo. Con mis actos, mis decisiones, mis consumos, mi tiempo, mi forma de relacionarme trasparento qué cosas me interesan, qué cosas quiero cambiar, qué personas me son más importantes, en qué se basan mis decisiones económicas, qué mundo quiero construir…
Ante la situación que se vive aquí y allá, podemos implicarnos como Jesús o refugiarnos en nuestras seguridades. Que Dios no ayude a condolernos y comprometernos con los más frágiles y apaleados.


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