PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

En este pasaje, Jesús hace algo impensable para la gente de aquel tiempo, tocar con su mano lo más impuro que había, un enfermo de lepra. Eso para los judíos suponía convertirse en impuro, el no poder entrar más a un sitio sagrado, a un baño público, a una plaza…
Todo eso lo sabía Jesús, y a pesar de ello, pudo más su amor por el más desfavorecido.
 Podríamos pensar: ¿por qué no lo curó sin “mancharse”?. Y ahí está la gran enseñanza de hoy: Jesús ama sin cortapisas, sin reservas, sin pensar en el “qué dirán”. Lo único importante es la dignidad de la persona que tiene delante, la cual se siente completamente amada precisamente por que lo toca con la mano. Gracias a eso, esa persona cree y se salva.
Nuestro prójimo diario, quizás no entiende esa “Buena Noticia”, por que no somos capaces de rebajarnos y entender lo que realmente haría que esa persona se sintiera plenamente amada. Contaba la fundadora de las Hnas. del Buen Samaritano una experiencia que nos impactó. “Recogieron un indigente de la calle, con heridas graves, infectadas y llenas de gusanos. Ella comenzó a curarlo con mucho amor, veía cómo caían los gusanos al suelo de la ducha, olía muy mal, metía sus manos en las heridas para desinfectarlas bien… Después de todo, no antes, la madre, le preguntó si conocía a Jesús. Él, con lágrimas en los ojos, le dijo que hoy lo había descubierto encarnado en ella.”


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