DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(Matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)

El evangelista Marcos nos muestra en este pasaje un día cotidiano de la vida de Jesús, una “jornada laboral” en la que nuestros hijos pueden encontrar a un Señor cercano y atento a las necesidades de los demás. Jesús no sólo se preocupa por el bienestar espiritual de su pueblo, por transmitirles su enseñanza, sino que también ocupa su tiempo en procurarles un bienestar físico. Jesús se detiene, sufre y se preocupa por su prójimo. Desgraciadamente carecemos de sus facultades sanativas, pero sí que podemos descubrir en su actitud de permanente atención al más necesitado, encarnado aquí en el enfermo, un modelo de vida que seguir y que transmitir a nuestros hijos. 
Y esa vida encuentra su alimento en la oración. Es en ella, en el encuentro con Dios Padre, de donde Jesús saca su fuerza para la entrega en la lucha diaria. Resulta reveladora la asiduidad con la que el Señor acude a la oración, una asiduidad que nos sitúa ante el reto de transmitir a nuestros hijos la necesidad de tener una vida espiritual que nos sirva de motor para luego entregarnos en nuestro día a día como auténticos hijos de Dios.

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