PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Después de “enseñar con autoridad” en la sinagoga, lo que leíamos la semana pasada en el evangelio, vemos cómo pasa las siguientes horas de su día normal el Señor. Enseguida se encuentra con enfermos a los que sanar, personas a las que liberar de sus ataduras (endemoniados), gente a la que anunciar el Reino. No tiene descanso.
Y reserva, cómo no, su momento íntimo con su Padre, fundamental para analizar el día, para intentar limar detalles, para estudiar la estrategia mejor de amar al otro, para pedirle ayuda, para simplemente estar con el que se ama tanto, para compartir lo vivido…(y si lo necesitaba Jesús, cuánto más nosotros..!)
Pues ya sabemos de sus 24 horas, como si lo estuviéramos viendo en el “Gran hermano”. Y ahora, si te gusta lo coges y si no, busca, compara, y si encuentras una manera más feliz de vivir, ¡CÓMPRALA!.
Si Jesús hubiera simplemente “voceado” la Buena Noticia, la venida del Reino, realmente la gente ¿se hubiera convertido, realmente lo seguirían?… En nuestras casas, en la enseñanza a nuestros hijos, en nuestro apostolado, en el contacto con la gente, en nuestro roce diario con el prójimo, lo que realmente “sienta cátedra” es nuestra palabra respaldada con obras, y éstas deben ser un continuo goteo en nuestro vivir que nos hagan de una pasta especial. Esto es como un entrenamiento, cada día un poco más, cada día un pequeño acto de amor “sumado en nuestro zurrón”, iremos alcanzando metas que ya casi, en algunas ocasiones, las alcanzaremos por inercia, pero que nos van convirtiendo en perfectos evangelizadores por que vivimos la vida en plenitud.

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