(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
¡Qué dificil nos resulta a veces distinguir a Jesús! Y ¡Qué fácil es verlo!
En éste nuestro primer mundo, vivimos rodeados de tantas cosas innecesarias, tanta comodidad, tanto bienestar que nos impide distinguir lo verdaderamente importante: nuestros valores y los de las personas que nos rodean: amabilidad,solidaridad,paciencia,comprensión… Un saludo a tu vecino a quien casi no ves, una sonrisa en un ascensor, una pequeña conversación con el portero… tantos y tantos detalles que diariamente desperdiciamos.
¡Cuántas veces nos volvemos “bajitos” como Zaqueo y no somos capaces de reconocer a ese Jesús que pasa a nuestro lado tantas veces al día!
Todas las vicisitudes, vivencias, experiencias que ocurren diariamente en tu vida hacen que Jesús entre en tu corazón y aseguran tu felicidad.