DESDE DESDE EL TERCER MUNDO

(matrimonio con dos hijos, voluntario de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenece a comunidad cristiana)

Al igual que hacen en el evangelio de este domingo  los fariseos con Juan, nosotros debemos cuestionarnos a nosotros mismos quienes somos; si realmente somos testigos de Dios y seguidores de Cristo. Somos servidores del Padre, que estamos trabajando como obreros para la construcción del Reino, y por esto mismo debemos tener siempre muy claro que lo importante, el objetivo último de nuestras acciones, debe ser la preparación y el anuncio de la llegada del Reino de Dios, no nos dé vergüenza alguna reconocer que no trabajamos para el reconocimiento de nuestros méritos si no que estamos al servicio de una obra mayor, al servicio del Padre. La paz y  tranquilidad de la venida del Reino debe reportarnos mayor satisfacción que el reconocimiento de nuestras acciones por parte del resto de la comunidad.
Por otro lado debemos tener claro que hay alguien a quien no conocemos, que es el Señor y está entre nosotros, tal vez bajo la apariencia de un niño llorando o la de un pobre que nos demanda ayuda, a veces es complicado reconocerlo, incluso a veces no queremos reconocerlo, debemos pedir a Dios que nos dé una mirada limpia, libre de prejuicios, para reconocerle en aquellos que nos demandan ayuda para superar sus dificultades, de esta manera estaremos siendo evangelio vivo y anunciando la  Buena Noticia de la llegada del Reino.


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