(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Durante la actividad sindical surgen con cierta frecuencia comentarios despectivos: hacia las decisiones de otros sindicatos, hacia el empresario o hacia determinados colectivos. ¡Que fácil es el insulto o la descalificación personal en medio de una concentración de trabajadores! Tras proclamas como “no nos moverán” vienen las de “Fulano hijo de …”
¡Con qué rapidez despreciamos a los demás! Como el fariseo creemos que estamos en posesión de la verdad y que nuestra forma de hacer las cosas es la mejor, sin darnos cuenta que es precisamente la falta de humildad y de respeto a las personas lo que vacía y desvirtúa nuestras acciones.