(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
A nosotros muchas veces nos duele que el esfuerzo y la consideración que destinamos a los demás no se vean correspondidos. Cuántas veces, por ejemplo, organizamos con toda ilusión para otros y éstos después, hacen cosas dejándonos al margen. Pues a veces eso nos molesta. Y es que todos tenemos nuestro corazoncito. Con más razón los niños se pueden sentir heridos ante la falta de reconocimiento a esos pequeños gestos suyos que para ellos son tan trascendentes, aunque nos puedan pasar inadvertidos. Pensamos que debemos fomentarles la actitud de estar orientados a buscar el bien para los demás, impulsados por el amor de Dios. Que cuenten también con nuestro apoyo, con nuestra compañía, con nuestro cariño. Que sientan a través nuestro la alegría del regalo de la vida, y que la generosidad es gratuita. Y también es humilde. Que no esperemos nada a cambio.