((matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Más claro, el agua, y además lo explica por dos veces, para que nadie se dé por no avisado. Hay pasajes del evangelio, que nos encaminan con una claridad meridiana a ponerlo en práctica, y este es uno de ellos. Casi sobran las palabras para explicarlo, pero vamos a hacer hincapié en alguna cosa, para concretar algo más. Muchas veces hablamos de vivir el momento presente, de aceptar a cada persona que nos encontramos, como a Jesús mismo que viene a nuestro encuentro, y nos ponemos a amarlo
como tal.
Y eso está muy bien, y además nos hace concentrarnos y no perdernos en un amor que se quede en las nubes.
En esta semana, intentemos dar un paso más, busquemos a Jesús, tratemos de buscar a esa persona necesitada de una visita, hacer de voluntarios en un comedor benéfico, interesarnos por la vida de aquel inmigrante que vemos cada día y sólo le decimos “buenos días”, preguntarle por su familia, qué dificultades tiene, si verá a los suyos esta Navidad… no cambiemos de canal con las noticias del tercer mundo, interesémonos por sus problemas…
Podemos caer en el error de circunscribir el Reino de Dios a nuestro entorno, cuando para muchas otras cosas funcionamos como personas globalizadas, considerando el mundo, nuestra casa.
Subrayemos también los valores, las características que revisten a Nuestro Rey, tan distinto a lo que el mundo quiere. Los “ministros” que se sientan a su lado son aquellos que han sido capaces de entregar su vida día a día, minuto a minuto, por amor a los demás, teniendo muy en cuenta aquello de ” Quien quiera ganar su vida la perderá, y quien la pierda, la ganará”.