(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Cuando meditamos lecturas como ésta, nos damos cuenta que antes de la educación de los hijos está la de los padres (es decir, la nuestra). Los niños se dan cuenta de que con la constancia hay una fuente de posibilidades aunque no seas muy apañado (en los deportes, en las artes plásticas, en los idiomas, en las nuevas tecnologías). Si se es perseverante vas dando pasos. ¿Cómo no va a ser así con la oración? Quizás nos falte más confianza en nosotros mismos y en los demás. Hay que educar en la confianza, mostrándola a nuestros hijos para que se sientan seguros, capaces, importantes, únicos, acompañados. Tener la confianza de que Dios siempre nos escucha y transmitírselo.