PARA VIVIR ESTA SEMANA

((matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Este evangelio nos pone, como el del anterior Domingo, en guardia ante nuestra prepotencia o nuestra creída “ganada salvación”.
Otra vez nos pone Jesús en escena a publicanos y prostitutas, para hacernos caer en la cuenta que no todo es fachada, que por el hecho de asistir al templo, a los grupos, a las charlas espirituales, a la misa… no tenemos nada ganado en el cielo si no damos el cayo para construir el Reino a nuestro alrededor. Y ese Reino, se construye: no creando cizaña a nuestro alrededor, siendo “trigo limpio”, cumpliendo con nuestro trabajo honradamente y siendo amable con los demás, asumiendo la alegría del día a día tanto en la precariedad como en la plenitud, negándonos a nosotros mismos queriendo lo que hacemos, buscamos y amamos.  Lo demás… son “gavinas de cochero”, si no somos capaces, desde por la mañana en intentar descubrir la voluntad de Dios, al final estamos creando un cristianismo de boquilla, de cosas bonitas, de manifestaciones multitudinarias… pero sin fundamento. Lo que de verdad hace crecer, es el “entrenamiento diario” de responder al Señor, unas veces con más prontitud otras con menos, pero al final se va, que es lo importante. Y mira por donde, la mayoría de las veces, esa voluntad de Dios aparece muy clara, en su Palabra, en el hermano más desfavorecido y necesitado de cariño, en nuestra conciencia, en una señal o un hecho acontecido…Que nadie se engañe, Dios se vale de muchos métodos para avisarnos, para llamarnos… Y como Padre bueno que es, nos perdona y nos deja recomenzar con el mismo amor hacia nosotros.


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