DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Hoy, como ayer, seguimos recibiendo dones a manos llenas de tu infinita misericordia y también hoy, como ayer, seguimos mostrando nuestro despego y nuestra desgana a acercarnos a Ti para darte gracias por todo lo que recibimos. Eso sí, para pedirte constantemente, siempre estamos dispuestos, muchas veces con la fórmula de “Señor, si me concedes tal o cual cosa yo te prometo. . .” Como si nuestra relación contigo fuera como la que mantenemos con cualquier comercio. Señor, tú lo único que pides es que todo lo que nos das revierta en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y marginados. No permitas que seamos del grupo de los 9 leprosos indiferentes y desagradecidos.
Te damos gracias por nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros amigos, nuestros trabajos, nuestros tiempos libres, nuestras enfermedades que nos sirven para valorar en su justa medida los periodos en que gozamos de salud. Haz que nuestra voluntad no decaiga nunca en el servicio a tu Iglesia, a la comunidad y a la sociedad. Haciendo ver a nuestros nietos y a nuestros hijos la necesidad de este servicio a los demás, físico, moral, material o de cualquier otro signo, pues siempre hay quien nos necesita, además de la paz de espíritu que dichas acciones reportan.


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