(Mujer casada, madre de dos hijas, una de ellas enferma crónica, trabaja, enferma de cáncer)
“SI DOS DE VOSOTROS SE PONEN DE ACUERDO EN LA TIERRA PARA PEDIR ALGO, SE LO DARÁ MI PADRE DEL CIELO”.
El “poder” de la oración es fortísimo, y real. He podido comprobarlo muchas veces en mi vida, tanto cuando he pedido algo que me importaba, como las veces que era nimiedades. Pero nunca he sido capaz de pedir al Padre la curación. La enfermedad forma parte de la debilidad-limitación humana, por tanto hay que aceptarla como tal. Mi oración se identifica mas con la que tuvo Jesús en el Huerto de los Olivos. Así, los ratos en los que hago a Dios presente en mi vida (por que él lo está siempre) son para pedirle su Fortaleza en los momentos de debilidad; su Esperanza, en los momentos en que me siento sin ella; un abrazo cuando necesito su Amor y Ternura; y sobre todo Confianza en Él. Pues todo esto que le pido se hace presente en mi vida, me hace sentirme fuerte para afrontar mi enfermedad con esperanza y confianza; en los momentos en que necesito cariño aparece mi marido para abrazarme…