DESDE LOS ABUELOS

(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Jesús da gracias al Padre por haber revelado el Evangelio a los humildes y sencillos y se lo ha ocultado a los sabios y entendidos. Dios conoce la condición humana y Jesús lo sabe, por eso da gracias, pues Él conoce y así lo ha denunciado en múltiples ocasiones, lo que han hecho los entendidos y sabios del pueblo judío con el depósito del legado del Antiguo Testamento, una religión en la que tienen más importancia las leyes y las normas que el ser humano, y esos jefes y sacerdotes echando cargas sobre el pueblo, que ellos no podrían, jamás, llevar.
Jesús, al contrario de lo que hacían aquellos dirigentes, nos ofrece y se nos da como refugio para los que estamos agobiados, por las diversas circunstancias de la vida, para que en Él encontremos consuelo y alivio y nos consuela diciéndonos que su yugo es suave y su carga ligera. También nos da las pautas de comportamiento que darán como resultado la consecución del Reino, que seamos mansos y humildes de corazón y ahí es donde “nos aprieta el calzado”, porque la mansedumbre y la humildad escasean en este mundo que nos ha tocado vivir, empezando por la mayoría de los cristianos, que no cedemos el más mínimo pedazo de nuestra “parcela” a nadie, no soportamos lo más mínimo y por nuestro afán competitivo, la humildad brilla por su ausencia.
Señor, que tu Espíritu influya en nosotros para que nuestra regla de vida se ajuste, cada día más, a seguir tu ejemplo y, de esa forma, nuestros nietos vean en nosotros alguien a quienes imitar y tengan claro que, como dice santa Teresa al final de uno de sus versos: SOLO DIOS BASTA.


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