((hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
En el día de la Trinidad San Juan nos recuerda dos rasgos esenciales de Dios: nos ama hasta el extremo y nos mandó a Jesús, no para juzgarnos, sino para salvarnos de todo lo que nos impide ser auténticamente humanos.
Y este amor de Dios se expresa en forma de la Stma. Trinidad, es decir, en forma de comunión. La comunidad, lo comunitario es un rasgo esencial en la forma de vivir en cristiano. Y una de las propuestas más revolucionarias que ofrecemos al mundo: la fraternidad, la creación de alianzas, la confianza mutua, las diferentes formas de vida comunitaria… son un medio privilegiado para transformar nuestro mundo.
Creo que los cristianos tenemos la enorme suerte y responsabilidad de vivir lo comunitario y trasparentarlo a la sociedad. Y esto nos lleva a plantearnos nuestra actitud en los diferentes ámbitos de nuestra vida social. Siempre hay que promover lo que nos une y no lo que nos separa, lo común antes que lo individual, las propuestas colectivas antes que las particulares.
Las formas de vida comunitarias entre religiosos y entre laicos siguen siendo un medio excepcional trabajar por el Reino: es una riqueza que debemos vivir y compartir con el mundo.