((hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Jesús se encuentra con sus discípulos lejos del centro del poder religioso-economico-politico de su tiempo, en la tierra de Galilea. No en “el templo”, sino en las afueras. Para entender a Jesús y la misión que nos encomienda, hay que salir de nuestras seguridades, hay que descentrarse, desinstalarse.
Una vez que hemos acudido a su llamada, nos envía a “todos los pueblos” para ofrecer una vida nueva que enseñe a guardar todo lo que mandó. Y nos mandó que viviésemos y amásemos como Él, situándonos del lado de los últimos, los débiles, los que no cuentan, compartiendo nuestra vida con ellos… Un reto de amor, libertad y riesgo que choca muchas veces con el anhelo de poder, seguridad y orden que parece que gobiernan nuestras vidas y también nuestra Iglesia.
Jesús nos promete que estará con nosotros siempre que sintonicemos con Él. ¿Nos atrevemos a dejar que nos lleve por sus caminos?