(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
En este Evangelio se nos presentan las dos situaciones extremas, aunque muy cercanas. El que tiene y le sobra, y el pobre, al que le falta el dinero.
Mi situación dentro de la clase media y la sociedad en la que vivo me lleva a engaños.
Cierto es que el dinero es necesario, con él pagamos las cosas que usamos, lo que comemos, vestimos, donde vivimos, nos permite aprender, disfrutar, etc.
Pero el gran engaño en que estamos sumergidos es que disponemos de más dinero del que tenemos. Nos dan tarjetas, créditos, pagos a plazo, hipotecas, etc. y todo para al final vivir pagando lo que debemos, y claro, si tienes que pagar más,tienes que trabajar más para pagar.
Es habitual que nos pase esto, compañeros de trabajo trabajan de lunes a viernes junto a mí, en sus ratos libres hacen chapucillas y los fines de semana tienen otro trabajo. Hay otros que buscan constantemente donde les paguen más. Aunque siempre está el que prefiere un trabajo con el que disfrute o con un horario que vea adecuado, a ganar más dinero.
Y todo para pagar lo que deben.
Yo también caigo en esta tentación, es fácil caer y difícil mantenerse, sabiendo que el tiempo es vida que tenemos que aprovechar y no perder. Jesús nos lo recuerda con este Evangelio.