DESDE LOS ABUELOS

(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Juan señaló a Jesús como Siervo y Cordero de Dios. Jesús declaró ser rey en la Pasión. Ahora lo hace como Pastor que viene, en nombre de Dios, a reunir las ovejas dispersas.
Los pastores del pueblo de Israel son ladrones, que se aprovechan de sus puestos privilegiados para medrar, tener una vida más o menos placentera y con la máxima de “haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga”, echar cargas al pueblo que ellos no son capaces de llevar, por lo que el amor a sus ovejas brilla por su total ausencia. Pero esto se acaba, Jesús viene a poner las cosas en su sitio, con total claridad, Él es el único Pastor. El Señor emplea, además, otra comparación. Él es la puerta del redil. No hay otra puerta de salvación para entrar en la casa del Padre. Jesús nos explica, detalladamente, las relaciones que hay entre Él y sus ovejas. Las conoce a todas, una a una y las llama por su nombre. Las ama y ese amor, como ha demostrado, lo llevó a dar la vida por ellas. ¿Cabe mayor Amor?
Señor, Tú quieres que estemos unidos por la fe y el amor. Por esto invitamos a todos los abuelos a que “pierdan” un poco de su tiempo libre (del que, afortunadamente, no estamos escasos los abuelos) para que, todos los días recen al Señor por sus nietos y lo hagan, también, en lugar de ellos, por si, como suele ser frecuente en niños y jóvenes, se olvidan de hacerlo, de esta forma confiamos sus vidas a Él, para que los ayude, en estos tiempos de increencias, a creer y confiar en que es el principio y fin de todas las cosas y la puerta segura para disfrutar de su compañía eternamente. Hagámoslo así.


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