(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuántas veces nos desanimamos, porque las cosas no ocurren como esperamos. No alcanzamos a ver la gloria en los acontecimientos que nos suceden, por no ser los que preveíamos. ¡Qué necios y torpes somos para creer lo que anunciaron los profetas! ¡Cuánto nos cuesta mirar nuestra vida con los “ojos del Evangelio”! Y eso a pesar de que conocemos a Jesús de Nazaret, de que hemos oído hablar de su resurrección, de que sabemos que ha resucitado…
Pero Él se sigue acercándose a nosotros y se pone a caminar a nuestro lado, tratando de que entendamos, de que arda nuestro corazón, de que le reconozcamos…
Es tal vez este tiempo de Pascua un buen momento para vivir la resurrección, para reconocer a Jesús resucitado en los que nos rodean, en los acontecimientos que nos suceden. Revisa en tu oración de cada día dónde le has visto. Dale gracias por hacerse el encontradizo.
Es quizás un buen momento para vivir dando ánimo a aquellos que no ven la resurrección, que viven con desesperanza y desconsuelo. Acerquémonos a ellos con el consuelo de la Palabra, de las Escrituras, como lo hizo Jesús con los discípulos de Emaús.
Es posiblemente tiempo para vivir la aceptación del ánimo, la compañía, las palabras de los que se nos acercan, al igual que los discípulos de Emaús, aceptaron lo que Jesús les decía y le dejaron que caminara a su lado. Recordemos que Dios está en el hermano.
Es momento para vivir aprovechando cada acontecimiento para decir a todos: “Era verdad, ha resucitado el Señor” y de que les contemos lo que nos ha pasado en nuestro camino de la vida y de cómo le hemos reconocido al partir el pan.