DESDE LOS SIN TECHO

(hombre, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG)

 

¿Saben con qué suelen estar obsesionados los indigentes? Sin ánimo de generalizar, pero basándome en la experiencia de unos años tratando con varias personas sin hogar, me atrevo a decir que con el dinero. En ese sentido están perfectamente integrados en nuestra sociedad, ya que raro es encontrarse con una persona sin hogar que no invierta más de ocho horas diarias en conseguir dinero. ¿Y saben de qué solemos hablar a menudo con ellos? Efectivamente, de dinero: Que si hoy no fue un buen día, que si los guindillas ya no les dejan “trabajar” en las zonas comerciales, que con lo poco que sacan no les de “paná”, etc, etc. Quizás sea éste un reflejo más de lo secularizado que está nuestro mundo, más preocupado por el dinero que por las cosas de Dios. Y yendo un poco más allá, a lo mejor cabría preguntarse si como cristianos no nos estaremos dejando alienar demasiado por el entorno, ya que, por ejemplo, ¿qué es lo primero que vemos en un indigente? ¿A una persona con falta de recursos económicos o por el contrario, a un hombre o a una mujer cuyas carencias y necesidades son mucho más humanas, y que, más que una moneda, lo que necesita es de nuestros “buenos días…”?


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