PARA VIVIR ESTA SEMANA

((matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

¡Ay, si fuéramos capaces de quitarnos en muchas ocasiones la venda que tenemos en nuestros ojos! Tenemos la solución a nuestros problemas a nuestro lado, y resulta que por nuestra ceguera, damos vueltas y más vueltas, obsesionados con nuestras cosas, mirándonos el ombligo, regodeándonos en nuestra pena, en nuestro enfado por que nada sale como debería…y nos convertimos en ciegos, pero además, ceporros, por que hemos experimentado que eso no soluciona las cosas, sino que las empeora.
Ya lo hemos comentado alguna vez, pero este Domingo, viene a colación el ejemplo de la bicicleta y su dinamo, para dar luz. ¿Os acordáis? Si damos pedales, o sea, si comenzamos a amar, a salir de nosotros mismos, a intentar hacer más feliz al otro, aunque sea a tu hermano, a tu madre, a los que ves todos los días… pues bien, si intentas servirlos, esa oscuridad que tenías, se convierte en una luz que te hace sentirte feliz y ver las cosas mucho más claras. ¿Cuales pueden ser esas oscuridades? Pues cualquier situación de incomprensión, de sentirte rechazado, de no ver clara la salida de un problema, alguien que habla mal de ti, un dolor físico o mental (como la muerte de un ser querido), un problema laboral o económico… Cuando estamos debiluchos de salud, nos vacunamos o tomamos unas vitaminas para que cuando llegue la enfermedad podamos superarla. Pues bien, eso tendríamos que hacer cuando vemos que nos vamos a enfrentar a situaciones complicadas, amar con más fuerza, para estar más cerca de Dios y con la Luz bien encendida para discernir mejor lo que nos lleva al pozo o lo que de verdad merece la pena. Bueno, a dar pedales se ha dicho, ¿no? Ánimo.


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