(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hay que reconocer que esta lectura no nos gusta mucho. Parece que se habla de sacrificio, de renuncia. Miles de interpretaciones se han hecho, tratamos siempre de suavizarla. Y es que tenemos que ser honestos: somos lo más importante de nuestra vida, cada uno es del otro, lo mejor que “posee” y en ocasiones, nos sentimos como la cantidad de gente que acompaña a Jesús pero no le sigue. Aunque, no podemos ser negativos, ni falsamente humildes; repasando nuestra vida matrimonial y familiar, son muchas las ocasiones en las que Jesús está por encima de todo lo demás, en las que el servicio a los demás, el estar disponible a los otros, hacer la voluntad de Dios y no nuestra voluntad, nos lleva a priorizar otras situaciones a las de nuestros hijos y a nuestros padres y, sobre todo, a nuestro matrimonio. Es difícil mantener el equilibrio ¿qué es más importante: mantener a nuestra pareja intacta por encima de todos y de todo o estar disponible siempre y bajo cualquier circunstancia a cambio de hacer mella en nuestros tiempos, en nuestros espacios, en nuestra relación familiar?