(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cancer)
Este domingo, el evangelio me está diciendo que Jesús se ha acordado de mí y me ha invitado a su banquete, porque, como enferma que soy, soy una de sus elegidos. He sido capaz de sentarme a su mesa y ocupar el último puesto, llorando y rebelándome contra mi situación, pero Él con su infinita bondad, me ayuda cada día y me “sube más arriba”. La gente lo llama fortaleza y ser positiva. Yo lo llamo Fe.