(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
“Convertíos”, “Dad el fruto que pide la conversión”. Gracias a Dios, para ello no contamos sólo ni principalmente con nuestras fuerzas, sino que nuestro Padre puede sacar hijos de Abrahán de las “piedras endurecidas” en que a lo mejor se han convertido nuestras vidas. Con esta certeza y esperanza, los frutos de la conversión en nuestro ser y actuar social y económico (a veces la conversión cuesta mucho que pase de la cabeza y el corazón al “bolsillo”) podrían ser muchos. Podríamos, por ejemplo:
– Dar respuesta con nuestro tiempo y dinero a tanta necesidad que hay a nuestro alrededor hoy día.
– Trabajar o apoyar a alguna institución que luche por transformar tantas estructuras sociales y económicas inhumanas e injustas.
– Consumir de forma austera y responsable (lo local, ecológico, lo fabricado por empresas responsables de verdad…) apoyando a las empresas, cooperativas,… etc, con una clara vertiente social y transformadora.
– Utilizar las iniciativas de banca ética para poner nuestro ahorro en ellas y, así, poner nuestro granito de arena en la transformación de estas finanzas que nos están literalmente “matando” y dejar de apoyar a toda la banca comercial tan responsable de esta crisis.
Dejemos que Dios nos acompañe en este camino y nos ayude a dar los frutos que Él desea de nosotros.