DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

“No me molestes”. El otro día escuché una de esas estadísticas que decía que se producen un mayor número de rupturas matrimoniales en verano, la razón está en que durante todo el año la pareja está ocupada realizando cada uno sus tareas y al llegar el período de vacaciones, pasan más tiempo juntos y entonces, tienen que convivir más y eso, para dos personas que casi se ven sólo por las noches un rato, es devastador. Casi no se conocen, no saben de qué hablar, no tienen aficiones comunes. Lo mejor es que no llames a la puerta, como dice el evangelio: “No me molestes”, es la respuesta del otro. Nosotros estamos deseando que llegue Agosto, estamos deseando estos días en donde podamos estar juntos, las veinticuatro horas del día, necesitamos este tiempo relajados, sin las preocupaciones diarias de nuestra vida, sino tan sólo pendientes de las ocupaciones de nuestra familia. Tampoco olvidamos a nuestra familia más amplia: abuelos, hermanos, sobrinos. Ni mucho menos. Porque esa es otra, muchas parejas, muchos matrimonios, dan la espalda a los mayores, a los abuelos, porque no siguen nuestro ritmo, o porque no nos gusta sacrificar parte de nuestro tiempo para aquellas personas pesadas, aburridas, de otras generaciones, “pejigueras”. Sin embargo, tenemos claro, que nuestros mayores son fundamentales en nuestras vacaciones y ojalá todos nosotros sintieramos lo mismo, estamos seguros que pasarían el verano, divirtiéndose mucho, relajados, encantados especialmente con los nietos. Porque lo cierto es que, por lo menos, nuestros padres, están disfrutando ahora, lo que antes no tuvieron oportunidad de hacerlo. No nos olvidemos nunca de ellos, por favor y preparémosle algunos días para complacerlos. No les cerremos la puerta y digamos que no nos molesten. Feliz verano para todos.


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