(mujer, casada, con cuatro hijos, voluntaria de Cáritas)
Este evangelio, con el que acabamos el tiempo ordinario, constata una vez más, cómo Jesús está siempre al lado de los más desfavorecidos.
A la hora de su muerte, Jesús se encuentra crucificado entre dos malhechores, es objeto de burlas continuas y es capaz de perdonarnos y asegurar a uno de ellos que estará con Él en el paraíso. Jesús es Rey amando y entregando su vida.
Me pregunto que más tiene que demostrar Jesús para hacernos ver su amor predilecto a los últimos de la tierra. Desde Cáritas,nuestro principal objetivo, deber ser trasmitir al que se acerque a nosotros esta buena nueva, pues Dios siempre se posiciona al lado del que sufre y nunca abandona a sus hijos más queridos.
En esta fiesta de Cristo Rey, pidamos al Señor por aquellos que viven oprimidos e injustamente tratados, para que nosotros no permanezcamos indiferentes y hagamos realidad en esta tierra el Reino por el que Él dio su vida.