DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)

Al igual que le ocurría a Zaqueo, tampoco hoy resulta una tarea sencilla para nuestros hijos ver a Jesús. En un mundo en el que todo transcurre vertiginosamente, donde nuestros problemas con frecuencia nos devoran hasta obligarnos a vivir absortos en ellos, con una ciencia que pretende responder a todas nuestras preguntas y ocupar el lugar de Dios, quizá una de nuestras obligaciones como padres cristianos sea la de servir a nuestros hijos de higuera, de soporte sobre el que alzarse para divisar a Jesús.
Con este cometido, hoy quisiéramos sugeriros que animéis a vuestros hijos más jóvenes a participar en la jornada mundial de la juventud, que tendrá lugar en agosto del año que viene en Madrid. Será un lugar de encuentro de millares de jóvenes en busca de un Jesús que les cambie la vida como a Zaqueo, que los sacuda y los lance a transformar el mundo con toda la fuerza que la fe puede infundir en sus jóvenes corazones.
Lograr que Cristo sea visible para nuestros hijos, ayudar a prender en sus corazones la inquietud de los valores evangélicos y animarlos en la construcción del Reino es una tarea en la que contamos con la seguridad de que, llegado el momento y como también hizo con Zaqueo, será el mismo Jesús el que se dirija a ellos para interpelarlos.


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