DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

La historia del buen samaritano, cuando la oímos, normalmente hacemos destinatarios de nuestras supuestas buenas intenciones a gente anónima que nos podemos encontrar por la calle, un mendigo, algún vecino o compañero de trabajo, pero ¿por qué no considerar prójimo a los que tenemos más cerca? ¿por qué no esforzarnos en hacer el bien particularmente -sin sobreproteger- a los nuestros?
Hace poco hubo una noticia que conmocionó a España. Una familia con niños pequeños resultó víctima de la explosión de una bombona de gas. Murieron la madre y los niños. El padre se encontraba ausente en ese momento. En unas declaraciones suyas, alentaba a todos los lectores a escuchar, abrazar y disfrutar de nuestros hijos como si fuese la última vez que lo hiciéramos.
Nuestros hijos tienen que saber que nos importan. No debemos quedarnos en el “ah, son cosas de niños”. Creemos que deben sentirse acompañados y seguros, y con libertad para ser ellos mismos.

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