DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA

(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)


Somos el projimo de otros si “practicamos la misericordia con ellos”. He ahí un criterio sencillo para saber si estamos viviendo según la Ley de Dios, la Ley del Amor. Por tanto, como cristianos deberemos empujar para que a nivel personal, local, nacional y global todos los comportamientos económicos tengan como centro y sentido el prácticar la misericordia con aquellos que están en los márgenes del camino. Y hay muchos caminos para hacerlo, es cuestión de plantearnos seriamente qué apoyo o dejo de apoyar con mis actuaciones económicas.

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