(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Profundizando en el evangelio de esta semana, llego a la conclusión de que sólo se puede ser seguidor de Jesús si primeramente nos hemos enamorado de él. Tenerle como un referente o un ídolo no es suficiente, ya que, al primer contratiempo, lo dejaríamos de lado. Creo que eso explicaría la contundencia de las respuestas de Jesús, sabedor de que el anuncio del Reino de Dios pasa por contar con personas totalmente entregadas “a la causa”. Un buen ejemplo de lo dicho anteriormente lo encontraríamos en los indigentes, que siempre que llega la época estival, ven empeoradas sus condiciones de vida. La razón estriba en que muchos de los servicios que se prestan durante el resto del año dejan de ofrecerse, al encontrarse muchos trabajadores disfrutando de sus merecidas vacaciones, lo que se traduce en cierre temporal de centros de acogida, reducción de los horarios de asistencia, etc. Quizás sea ese el “plus” que nos exige Jesús como cristianos, esto es, que no olvidemos nunca que por encima de todo están las personas y que, nuestros proyectos, acciones, planificaciones anuales, etc. siempre deberán tener en cuenta la realidad de los más desfavorecidos. En este sentido, sirva de ejemplo que, durante el verano, no podremos permitirnos el lujo de colgar el cartel de “cerrado por vacaciones”.