PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

La festividad de Santiago apóstol nos hace reflexionar sobre nuestro avanzar en la fe: ¿somos capaces de ponernos en marcha a pesar de las dificultades, contra viento y marea, o bien nos cuesta mucho arrancar y nos remoloneamos en nuestro propio dolor o dificultad?.
Santiago fue el apóstol que quizás más se movió en su camino apostólico.
Para nosotros tiene que ser un ejemplo de entrega al servicio del Reino de Dios. Hay una cosa que, cuando tenemos prisa, nos la decimos a veces, “¡ venga, vamos, dímelo andando¡. Pues ya sabemos, los obreros son pocos, la mies grande, y no hay lugar para perder tiempo. Pero esto de estar en movimiento (= amando al prójimo), tiene un beneficio, nos clarifica mucho las ideas, nos hace trivializar muchas cosas que en un estado de reposo (= egoísmo) nos parecen grandes problemas insalvables, nos hace caer en una pereza inoperante, incapaz de enfrentarnos a nada por que para nosotros todo es una pega. Dejémonos de formalismos y de estudiar demasiado las cosas y las situaciones. La fuerza más grande capaz de mover el mundo es el amor.
Hay un refrán: “El comer y el trabajar, hasta empezar”, que yo me lo digo muchas veces, una vez que uno empieza, van saliendo las cosas, unas veces mejor, otra peor, pero si uno no se pone, es que no sale nada.
Pues que el apóstol Santiago nos recuerde lo de ponernos en camino, sin buscar famas personales ni aplausos de la grada, somos simples servidores del Señor que ta sólo cumplimos con nuestro deber.
¡Qué distinta sería, después de la resurrección, su ansia de poder, de sentarse al lado o no de Jesús¡. Seguramente se avergonzaría de aquella insinuación a Jesús y comprendería claramente lo del cáliz cuando le llegara su momento.


Publicado

en

por

Etiquetas: